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El caracol que llevaba su casa

2 min de lectura · 4 a 7 años

Cacho era un caracol con una casita en espiral sobre la espalda. Era marrón con rayitas doradas, y a Cacho le encantaba.

Un día decidió salir de viaje. Despacito, muy despacito, porque así caminan los caracoles, cruzó el jardín, pasó por debajo de la cerca y llegó a un lugar que nunca había visto.

Vio flores gigantes, hongos como sombreros y una fuente donde tomaban agua los pájaros. Todo era nuevo y emocionante.

Cacho, el caracol, descansa al lado de un hongo grande al atardecer.

Pero cuando empezó a oscurecer, Cacho se dio cuenta de que estaba lejos de su jardín. —¿Dónde voy a dormir? —se preguntó, un poco asustado.

Entonces una babosa que pasaba se rió con cariño. —Cacho, ¡si tenés tu casa encima!

Cacho se tocó la espalda con la antenita. ¡Era verdad! Su casita estaba ahí, como siempre. Así que se metió adentro, se acomodó en espiral y se sintió tan seguro como en su propio jardín.

Esa noche durmió debajo de un hongo, escuchando a los grillos, soñando con todos los lugares que iba a conocer mañana. Porque cuando llevás tu casa en el corazón, nunca estás lejos.

💤 Hogar es donde nos sentimos seguros.

Fin. Buenas noches 🌙

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