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El dinosaurio que buscaba una cama

2 min de lectura · 4 a 7 años

Hace muchísimo tiempo, cuando el mundo estaba lleno de helechos gigantes, vivía Bronti, un dinosaurio verde con el cuello larguísimo y la cola larguísima.

Una noche, Bronti tenía mucho sueño y buscó un lugar para dormir. Probó en la cueva del pterodáctilo, pero le quedaba afuera la cola. Probó en el nido del triceratops, pero le quedaba afuera el cuello.

Probó en la laguna, pero estaba mojada. Probó arriba de un árbol, pero ¡crac!, la rama se dobló.

Bronti, un dinosaurio de cuello largo, duerme enroscado alrededor de un volcán dormido, bajo las estrellas.

—No hay ninguna cama de mi tamaño —dijo Bronti, triste, con los ojos que se le cerraban solos.

Entonces una tortuga muy viejita, que lo sabía todo, le dijo: —Vení, Bronti. Yo conozco una cama calentita. Y lo llevó hasta un volcán grande y tranquilo, que hacía años que estaba dormido.

La tierra alrededor del volcán estaba tibia, como una bolsa de agua caliente. Bronti se acostó y se enroscó todo alrededor: el cuello para un lado, la cola para el otro, hasta que quedó como un gran moño verde.

—Es perfecta —susurró. Y se quedó dormido, calentito, mientras las estrellas brillaban sobre los helechos y el volcán también roncaba bajito: fuuu… fuuu…

💤 Siempre hay un lugar justo para cada uno.

Fin. Buenas noches 🌙

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