La luciérnaga que perdió su luz
Lina era una luciérnaga chiquita que vivía en un jardín lleno de flores. Todas las noches prendía su colita y volaba haciendo dibujitos de luz en el aire.
Pero una noche, cuando quiso prenderla, no pasó nada. Ni un chispazo. Lina estaba triste y un poco cansada, porque había estado todo el día sola.
Voló despacito hasta la flor más grande y se sentó a llorar. Entonces llegó una mariquita. —¿Qué te pasa, Lina? —le preguntó. Y se quedó a su lado, escuchándola.
Después llegó un grillo que le cantó una canción graciosa. Y una abejita que le trajo una gota de miel. Y otra luciérnaga que le dio un abrazo con sus alitas.
Lina empezó a sonreír. Y mientras sonreía, sintió algo tibio en la colita. Primero una chispita, después un brillito, y después… ¡su luz se prendió, más fuerte que nunca!
—Tu luz no se había perdido —le dijo la otra luciérnaga—. Solo necesitaba un poquito de cariño para volver.
Esa noche, Lina y sus amigos iluminaron todo el jardín. Y cuando se cansaron de volar, se durmieron juntos adentro de una flor, brillando bajito, como una lamparita de noche.
💤 El cariño de los amigos nos ayuda a volver a brillar.
Fin. Buenas noches 🌙
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