La abejita que buscaba una flor
Bea era una abejita chiquita, amarilla y negra. Todo el día volaba por el jardín: bzzz, bzzz, bzzz.
Cuando se fue el sol, Bea tenía mucho sueño. —Necesito una flor para dormir —dijo.
Primero fue a una flor roja. Pero la flor roja estaba llena de hormigas. —Acá no hay lugar —dijeron las hormigas.
Después fue a una flor amarilla. Pero la flor amarilla se movía mucho con el viento. ¡Uy, qué mareo!
Bea ya estaba muy cansada. Entonces escuchó una voz suave: —Abejita, vení. Yo tengo lugar para vos. Era una flor rosada, chiquita y quieta.
Bea entró en la flor. Adentro era blandito y olía rico. Y la flor, despacito, cerró sus hojitas, como una manta.
—Buenas noches, abejita —dijo la flor. —Buenas noches, flor —dijo Bea. Y las dos se durmieron juntas hasta la mañana.
💤 Siempre hay un lugar para nosotros donde nos quieren.
Fin. Buenas noches 🌙
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