El patito que no sabía nadar
En una laguna chiquita vivía Pipo, un patito amarillo. Todos sus hermanos nadaban. Pero Pipo se quedaba en la orilla.
—El agua es muy grande —decía Pipo—. Y yo soy muy chiquito.
Mamá Pata se acercó y le dijo: —No tenés que nadar todo hoy. Solo meté una patita.
Pipo metió una patita. El agua estaba fresquita. ¡No pasó nada feo! Entonces metió la otra patita.
—¡Muy bien! —dijo Mamá Pata—. Ahora vení al lado mío. Pipo dio un pasito, y otro, y otro… ¡y de pronto estaba flotando!
—¡Estoy nadando! —gritó Pipo, y movió las patitas muy rápido. Sus hermanos aplaudieron con las alas: ¡cuac, cuac, cuac!
Cuando se fue el sol, Pipo se acurrucó bajo el ala de su mamá. Estaba cansado y contento. —Mañana nado otra vez —dijo bajito. Y se durmió.
💤 Las cosas nuevas se aprenden de a poquito.
Fin. Buenas noches 🌙
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