El conejito que tenía miedo a la oscuridad
Coco era un conejito blanco con las orejas largas y la nariz rosada. Le gustaban las zanahorias, los saltos y los abrazos. Lo que no le gustaba era la oscuridad.
—Mamá, cuando se apaga la luz no veo nada —decía, tapándose con las orejas.
Una noche, su mamá le dijo: —Vení, te quiero mostrar algo. Y salieron juntos, de la mano, a la puerta de la madriguera.
Afuera estaba oscuro, sí. Pero Coco miró para arriba y vio cientos de estrellas, como puntitos de azúcar. Miró el pasto y vio luciérnagas que bailaban. Escuchó a los grillos que cantaban cri, cri, cri.
—La oscuridad es cuando el mundo descansa —le dijo su mamá—. Y cuando todo está oscuro, las cosas chiquitas pueden brillar.
Coco se quedó mirando un rato largo. Ya no tenía tanto miedo. La noche era como una manta grande y suave que tapaba a todo el bosque.
Esa noche, cuando su mamá apagó la luz, Coco cerró los ojos y pensó en las estrellas, en las luciérnagas y en los grillos. Y se durmió tranquilo, sabiendo que la oscuridad también lo cuidaba.
💤 La noche también está llena de cosas lindas.
Fin. Buenas noches 🌙
¿Te gustó este cuento?