La ranita que saltaba hasta la luna
Rita era una ranita verde que vivía en una laguna. Tenía patas fuertes y le encantaba saltar. ¡Boing, boing, boing!
Una noche, Rita vio la luna. Era grande, redonda y brillaba mucho. —¡Quiero tocar la luna! —dijo Rita.
Rita saltó. ¡Boing! Pero la luna estaba muy lejos. Saltó más alto. ¡Boing, boing! Pero la luna seguía allá arriba.
Rita saltó y saltó hasta que se cansó. Se sentó en una hoja grande, en el medio de la laguna, y dijo bajito: —La luna está muy lejos.
Entonces miró para abajo. Y ahí, en el agua, justo al lado de su hoja… ¡estaba la luna! Redonda y brillante, como si hubiera bajado a visitarla.
Rita estiró una patita y tocó el agua. La luna se movió un poquito, como si le hiciera cosquillas. —¡Hola, luna! —dijo Rita, feliz.
Y así, al lado de la luna del agua, la ranita cerró los ojos y se durmió. Croac… croac… croac.
💤 A veces lo que buscamos está más cerca de lo que creemos.
Fin. Buenas noches 🌙
¿Te gustó este cuento?