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La ranita que saltaba hasta la luna

1 min de lectura · 4 a 7 años

Rita era una ranita verde que vivía en una laguna. Tenía patas fuertes y le encantaba saltar. ¡Boing, boing, boing!

Una noche, Rita vio la luna. Era grande, redonda y brillaba mucho. —¡Quiero tocar la luna! —dijo Rita.

Rita saltó. ¡Boing! Pero la luna estaba muy lejos. Saltó más alto. ¡Boing, boing! Pero la luna seguía allá arriba.

Una ranita verde, sentada sobre una hoja en la laguna, mira la luna que se ve en el agua.

Rita saltó y saltó hasta que se cansó. Se sentó en una hoja grande, en el medio de la laguna, y dijo bajito: —La luna está muy lejos.

Entonces miró para abajo. Y ahí, en el agua, justo al lado de su hoja… ¡estaba la luna! Redonda y brillante, como si hubiera bajado a visitarla.

Rita estiró una patita y tocó el agua. La luna se movió un poquito, como si le hiciera cosquillas. —¡Hola, luna! —dijo Rita, feliz.

Y así, al lado de la luna del agua, la ranita cerró los ojos y se durmió. Croac… croac… croac.

💤 A veces lo que buscamos está más cerca de lo que creemos.

Fin. Buenas noches 🌙

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