← Todos los cuentos

El T-Rex de bracitos cortos

2 min de lectura · 4 a 7 años

Rexi era un tiranosaurio naranja, grandote, con dientes grandes y una cola fuerte. Cuando caminaba, el suelo hacía pum, pum, pum.

Pero Rexi tenía un secreto que lo ponía triste: sus bracitos eran cortitos, cortitos. Tan cortitos que no podía rascarse la nariz, ni atarse las zapatillas… ni dar abrazos.

Cada noche, cuando los dinosaurios se iban a dormir, las mamás abrazaban a sus bebés y los amigos se abrazaban para decirse buenas noches. Rexi estiraba los bracitos, pero no llegaba.

Rexi, el tiranosaurio, sonríe mientras un triceratops, un pterodáctilo y un dinosaurio chiquito lo abrazan todos juntos.

Una noche, su amigo Tricera lo vio suspirar. —¿Qué te pasa, Rexi? —Es que no puedo abrazar a nadie —dijo Rexi, bajito.

Tricera sonrió, llamó a todos los dinosaurios del valle y les contó. Entonces vinieron el pterodáctilo, el dinosaurio chiquito y hasta el gran braquiosaurio. Y todos juntos, al mismo tiempo, ¡abrazaron a Rexi!

—Si vos no llegás a abrazarnos —dijo Tricera—, te abrazamos nosotros. Para eso están los amigos.

Rexi se rió tan fuerte que se le escapó un rugido chiquito y feliz. Esa noche se durmió con una sonrisa enorme, rodeado de amigos. Y vos, ¿a quién le vas a dar un abrazo de buenas noches?

💤 Lo que a uno le falta, los amigos lo completan.

Fin. Buenas noches 🌙

¿Te gustó este cuento?

💌 ¿Nos contás algo?

Una idea para un cuento, algo que te gustó o algo que podemos mejorar.