La jirafa que tocaba las nubes
En la sabana, donde los árboles son bajitos y el pasto es dorado, vivía Jacinta, la jirafa más alta de todas.
Su cuello era tan, tan largo, que cuando estiraba la cabeza podía tocar las nubes con la nariz. A las nubes les daba cosquillas y se reían: ji, ji, ji.
Una noche, una nube chiquita se le acercó preocupada. —Jacinta, me quedé enganchada en la rama más alta del baobab y no me puedo soltar. Mis amigas ya se fueron a dormir detrás de las montañas.
Jacinta estiró el cuello lo más que pudo, despacito, despacito, y con la punta de la nariz empujó a la nube suavemente. La nube se soltó y flotó libre otra vez.
—¡Gracias! —dijo la nube—. ¿Querés que te lleve un sueño de regalo?
Jacinta dijo que sí. Entonces la nube le sopló una brisa fresquita en la cara, que olía a lluvia y a flores.
Esa noche Jacinta se echó en el pasto, dobló su cuello largo como un moño y soñó que volaba entre las nubes, liviana como una pluma. Y vos, ¿qué vas a soñar hoy?
💤 Lo que nos hace distintos también nos sirve para ayudar.
Fin. Buenas noches 🌙
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