El pingüino que quería ver la luna
Muy lejos, donde todo es blanco y el hielo brilla, vivía Pipo, un pingüino chiquito con la panza redonda.
Todos los pingüinos grandes hablaban de la luna. —Es redonda y plateada —decía uno. —Hace brillar el mar —decía otro. Pero Pipo nunca la había visto, porque siempre se dormía antes.
—Esta noche no me duermo —dijo Pipo, muy decidido. Se paró sobre una piedra de hielo y abrió bien grandes los ojos.
El cielo se puso naranja. Después rosa. Después violeta. Pipo bostezó un poquito, pero siguió mirando. Su mamá se acercó y lo abrigó con el ala.
Y entonces, despacito, detrás de una montaña de nieve, apareció una luz redonda y suave. Era la luna. Grande, plateada, tranquila. El mar se llenó de brillitos y el hielo parecía de azúcar.
—Hola, luna —susurró Pipo. Y a él le pareció que la luna le sonreía.
Con los ojitos llenos de luz plateada, Pipo se acurrucó contra su mamá. Ya había visto la luna. Ahora sí podía dormir. Y la luna, desde arriba, lo cuidó toda la noche.
💤 Las cosas lindas a veces se hacen esperar.
Fin. Buenas noches 🌙
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