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El leoncito que rugía bajito

1 min de lectura · 4 a 7 años

Leo era un leoncito naranja con una melena chiquita. Su papá rugía tan fuerte que las hojas de los árboles se movían: ¡GRRROAR!

Leo también quería rugir así. Abría la boca bien grande y hacía fuerza… pero solo le salía: grrr. Un rugido chiquito, chiquito.

—Nunca voy a rugir fuerte —dijo Leo, triste, y se sentó abajo de un árbol.

Un leoncito naranja le canta bajito a un pajarito que duerme en un nido, arriba de un árbol.

Arriba, en un nido, había un pajarito que lloraba. —No me puedo dormir —decía—. Hay mucho ruido.

Leo pensó un ratito. Después cerró los ojos y rugió bajito, muy suave, como una canción: grrr, grrr, grrr.

El pajarito dejó de llorar. Bostezó. Y se quedó dormido en su nido. —¡Gracias, Leo! —dijo la mamá pájaro—. Tu rugido es perfecto para dormir.

Esa noche, Leo le contó todo a su papá. El papá león sonrió y le dijo: —Cada uno tiene su propio rugido, Leo. Y el tuyo es muy lindo. Después lo abrazó, y Leo se durmió feliz.

💤 Ser distinto también es algo bueno.

Fin. Buenas noches 🌙

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